Miscelánea Tolteca. PREGUNTAR O NO

A partir del momento en que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador se coronó como el virtual ganador de las pasadas elecciones, su figura se ha convertido, todavía, más politizada, criticada, vigilada e incluso víctima del escarnio público hasta por gente sin escrúpulos como la “camada” del PRI.
Su casa de campaña parece un atractivo turístico, es donde comenzó a atender a cuanta gente ha ido a buscarlo, ya sea para que les ayude en asuntos pendientes, expresarle su apoyo y solidaridad y hasta parece un “rock star”.
Las promesas de campaña es lo que ha hecho desfilen todos los días infinidad de personas, parece una peregrinación de ciudadanos en búsqueda trabajo y de soluciones para una larga lista de demandas y problemas; lo anterior se debe a que su figura se ha manejado como la de un luchador en favor de los pobres y ha criticado a la élite gobernante mexicana que protege sus propios intereses a expensas de los más necesitados.
La escena diaria frente a sus oficinas en la colonia Roma de la Ciudad de México no sólo refleja un colapso en la capacidad de todos los niveles de Gobierno para resolver los problemas de las personas, sino también las expectativas de que el futuro presidente logre transformar millones de vidas.
Aquí es donde radica el error. Las personas piensan que él tiene la obligación de solucionarles todo.
Lo que no han dimensionado es si las respuestas que les llegarán a dar van a satisfacer sus requerimientos, o peor aún, si no reciben absolutamente nada.
Por ejemplo, se ha hablado mucho sobre una Ley de Amnistía, que mucha gente la ha tomado como “impunidad”, de hecho se instrumentaron los primeros cuatro Foros para la Pacificación, que no han sido satisfactorios; cinco ya fueron cancelados y mejor se ha decidido que la única opción para participar es una consulta en línea.
Punto y aparte la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), por un lado, políticos y cúpulas empresariales están a favor de mantener el proyecto y han alzado la voz al decir que este ejercicio democrático es “anticonstitucional”; y, por el otro, las denuncias de comités ejidales, que mencionan una intensa especulación inmobiliaria en los terrenos aledaños donde estaría el NAIM en Texcoco.
A decir verdad el próximo gobierno enfrenta una serie de “enjuiciamientos” prematuros, nunca en nuestros sueños más extraños hubiéramos pensado que se nos iba a preguntar por alguna decisión gubernamental; pero está visto que ahora que se lleva a cabo, pocos están “escuchando” o “escuchan” lo que les conviene.
Nadie tiene la varita mágica y menos el Peje, solo nosotros mismos seremos capaces de cambiar algo cuando nuestro diario vivir evolucione y pensemos como país y no como un solo individuo.