A 21 días de la explosión, sigue la tristeza y las lacerantes consecuencias

A 21 días de la terrible explosión del ducto de PEMEX  en Tlahuelilpan, han muerto ya 130 personas que resultaron con severas quemaduras y sólo hay hospitalizados 15, quienes todavía pueden fallecer en los próximos días.

      Este hecho ha sido brutal, pues se habla también de que 170 niños se quedaron sin sus padres y hay 48 personas que se encuentran desaparecidas, de las que nadie ha sabido nada y que muy difícilmente tendrán noticias, ya que los cuerpos calcinados (que seguramente son de ellos) están tan deteriorados que no hay garantía de que puedan ser reconocidos.

      Brutal hecho que deja una de las más terribles lecciones para todos, y que es el hecho de que nadie debe tomar lo que no es suyo, nadie debe apropiarse de cosas que no le pertenecen. También puede entenderse que la avaricia y la ambición son garantía de malos presagios y muerte.

     Y es que en este caso ¡¡¡muy caro les salió ir a robar unos cuantos litros de gasolina!!! y todo esto ¿para qué?

     Muy triste es también el hecho de que decenas de niños perdieron a sus padres y la vida jamás volverá a ser la misma para ellos, pues nunca será igual la atención ni el cariño que tendrán ahora y, por el contrario, muy probablemente muchos sufrirán maltratos y mala atención.

     El último anuncio ha sido que el gobierno federal le dará 15 mil pesos a cada uno de los familiares como un apoyo emergente para sus gastos de pasajes para ir a ver a los enfermos que aún están hospitalizados y atención para los niños, entre otros.

     Y es de agradecerse esta preocupación del gobierno, porque realmente no tendrían por qué erogar poco más de 2 millones y medio de pesos en más de 168 víctimas aproximadamente, porque ellos fueron los responsables de haber acudido ilegalmente a ese lugar.

     Sin embargo, por naturaleza el ser humano es sensible al dolor ajeno y aunque sea poco para cada gente, pues de algo les servirá en estos muy difíciles momentos.