Miscelánea Tolteca. LA COSTUMBRE DE CANCELAR

La cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, después de la consulta ciudadana que promovió el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ha causado mucha preocupación a los empresarios y a los ciudadanos que, incluso, realizaron una marcha por demás clasista y bajo el “sospechosismo” que detrás de ésta estuvieron grupos de poder.
Para sorpresa de algunos, quiero comentarles que este no es el único proyecto en el que se van a perder millones de pesos, ya que “almas sacrosantas” están preocupadas por la economía de la nación.
El gobierno de Vicente Fox se enfrentó al rechazo de comunidades ejidales para la edificación de una base aérea comercial, quienes no aceptaron la expropiación de sus terrenos por un pago menor a los 7.20 pesos por metro cuadrado. Por lo que en agosto de 2002 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) lo canceló, debido a que los habitantes de Texcoco integrados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) se enfrentaron en diversas ocasiones a las autoridades estatales.
También se anunció la integración del proyecto hidroeléctrico denominado “La Parota” que se construiría sobre el Río Papagayo, en Guerrero y que estaba programado para iniciar en enero de 2005 y entrar en operaciones a final de 2010. Los principales opositores a este proyecto fueron los habitantes de la zona que hubieran tenido que ser reubicados y que consideraron que con esta mega obra perderían sus tierras y acceso al agua del Río Papagayo. Aunque no fue cancelado, las obras nunca se concretaron.
Con el objetivo de reducir la importación de gasolina al país, Felipe Calderón anunció en marzo de 2008 un proyecto para construir una refinería en Atitalaquia, Hidalgo. La inversión calculada para la construcción fue de 11,610 millones de dólares. El entonces gobernador Miguel Ángel Osorio Chong contrajo una deuda superior a 1,500 millones de dólares a pagarse en 14 años con el objetivo de comprar 700 hectáreas de terreno. En diciembre de 2009 fue cancelado definitivamente, cuando ya se habían destinado recursos por 9,000 millones de pesos.
Otro ambicioso proyecto con Calderón fue construir un complejo turístico de 3,800 hectáreas con 27,000 habitaciones y dos campos del golf en Cabo Cortés, península de Baja California, El gobierno federal había dado una autorización previa a la empresa inmobiliaria española Hansa Urbana para llevar a cabo este proyecto. Luego de diversas presiones por parte de organismos internacionales en defensa del medio ambiente, fue cancelado en junio de 2012.
Que decir de nuestro flamante Presidente, que se ya va, por fin, quien tuvo que cancelar en 2015 el tan ambicioso “Dragon Mart” que contemplaba la construcción de 722 viviendas, 20 naves comerciales y 3,000 locales en una superficie de 561 hectáreas, este proyecto no sólo fue criticado por los habitantes que serían afectados por la construcción sino que fue señalado por organizaciones en defensa del medio ambiente, integrantes del Congreso mexicano, e incluso cámaras de comercio y empresariales como Concamin, Canacintra y el CCE quienes afirmaban que sería un refugio fiscal para artículos importados y los productores mexicanos sufrirían los estragos.
La construcción del tren bala México-Querétaro, que conectaría a la capital con la terminal Buenavista de la Ciudad de México y viajaría a una velocidad máxima de 300 kilómetros por hora, fue asignado a un grupo de empresas internacionales y mexicanas encabezado por el consorcio asiático China Railway Construcción Corporation. Pero debido a la poca transparencia en los procedimientos tuvo que ser cancelado.