Francisco Tovar Pérez, fundador de LA REGIÓN; una vida de trabajo y esfuerzo

Quiero comenzar esta colaboración con una frase celebre: Si no puedes volar, entonces ¡corre! Si no puedes correr, entonces ¡camina! Si no puedes caminar, entonces ¡gatea! Pero todo lo que hagas ¡es para seguir avanzando!
En el mes de octubre de 1921 en un poblado en el corazón del Valle del Mezquital nació Francisco Tovar Pérez, hijo de humildes campesinos dedicados por completo a la vida del campo.
En esos tiempos la escasez de agua y de todos los recursos en esa zona del estado de Hidalgo era enorme, la discriminación hacia las personas de pocos recursos y de raza indígena era un enorme muro que les impedía estudiar y salir adelante para mejorar sus condiciones de vida.
Todos los indígenas sufrían de explotación laboral por parte de quienes les arrebataban sus tierras y sus pocos recursos, hasta sus mujeres eran maltratadas sin que ninguna autoridad los escuchara y realmente les hiciera justicia.
Pues venciendo esta difícil realidad y mas aun en una familia numerosa, el papá de Francisco Tovar decidió llevar a su hijo a que estudiara en la Normal de El Mexe, al internado, y para costear los gastos del viaje y poder dejarle el dinero necesario para sus gastos personales en aquella escuela, se llevaron 2 costales de maíz y así caminando entre los montes hicieron su viaje.
Se llevaron un burro de carga y pensaron en pasar a la plaza de Actopan para poder vender el maíz y tener un poco más de dinero, o comprar unas cobijas y unos nuevos huaraches para el joven que se quedaría a estudiar.
Así pasó Francisco el tiempo en aquel internado, estudiando y preparándose para dejar atrás aquella dificil infancia, llena de privaciones y miserias. Ahora ya podía dormir en una cama y no en un petate, ahora ya tenía que usar zapatos y no huaraches, y poco a poco su condición indígena fue quedando atrás, cada día le gustaban más los libros. Saber más y aprender cada día más fue siempre su motivación.
Al graduarse como Normalista y salir ya a trabajar a alguna escuela primaria era ya todo un profesor, siempre con los zapatos impecables, su camisa blanca y su pantalón bien planchados, su cabello peinado con vaselina, con un libro bajo el brazo y su mochila, caminando con la mente llena de esperanzas e ilusiones. Su vida comenzaba y un nuevo horizonte lo esperaba lleno de nuevas situaciones para vivir y descubrir.
En poco tiempo se dio cuenta que su verdadera vocación era el periodismo y su carácter amigable le abría las puertas con toda la gente que lo conocía. Fue así como decidió probar suerte en esta ciudad de Tula, y en 1951 vio la luz el primer ejemplar de su periódico LA REGION.
Desde ahí dio vida a ese Gran Anhelo, tocando puertas y convenciendo a los comerciantes de esta ciudad, que recién dejaba de ser una Villa para obtener el título de Ciudad de Tula de Allende Hidalgo, como hoy en día la– conocemos.
Por esa época el comercio y las industrias cementeras estaban en su auge, así que con una gran visión a futuro Don Francisco continuó abriéndose camino en la sociedad de Tula, encontrando y venciendo los obstáculos que siempre se atravesaron pero que nunca fueron limitante para darse por vencido, por el contrario, de cada tropiezo siempre aprendió una lección y con optimismo y una gran sonrisa nuevamente salía adelante.
La gente siempre se acercó a él para conocerlo y aprender de su forma de escribir, de su carácter amigable y ese carisma que siempre lo caracterizó, con un gran corazón ayudó a muchas personas siempre de manera desinteresada, siempre recordando sus origenes humildes y nunca discriminando a nadie, sólo por el placer de ayudar.
Su gran amor a las letras y a la música le ayudaron a escribir 2 libros, cuyos títulos son El Periodismo en La Provincia y Dioses contra Dioses. En estos ejemplares se puede apreciar parte de su historia y su convicción en la vida, sin comprometer sus ideales con nadie, solamente por el placer de escribir y cantar sus canciones, una de las más recordadas por sus amigos fue la Canción del Pulque, que ha llegado a publicarse en varios libros relacionados con la tradicional bebida del maguey.
Siempre fue un hombre libre, un verdadero ser humano, con muchas virtudes y defectos, pero sobre todo que por su amor a la vida alcanzó todos sus anhelos, siempre con una sonrisa y una mano amiga para ayudar a quien lo necesitaba. Su alegria y optimismo le permitieron tener grandes amigos de todas las clases sociales, sin que esto lo llevara a cambiar sus ideales. Su gran pasión fue su periódico LA REGION que este 1o. de marzo cumplió ya 68 años.
Quienes tuvimos el enorme placer de conocerlo siempre lo llevamos en el corazón, porque nos dio tanto en su vida. Su ejemplo de amor a la naturaleza, a los árboles, a los animales, y esa pasión por el trabajo diario que le permitió lograr todos sus objetivos.
Vivirá por mucho tiempo más la memoria de un Gran Hombre Hidalguense que nació en el Valle del Mezquital y que en este estado luchó y dejó toda una Vida de Trabajo y Esfuerzo.
L.T.G.