El cazador de planetas ‘Kepler’ concluyó su misión a poco de cumplir 10 años

El cazador de planetas Kepler de la Nasa fue declarado permanentemente inactivo el martes, a unos pocos meses de que se cumplan 10 años de haber sido puesto puesta en órbita.

Ya bien pasada su expectativa de vida, durante meses el telescopio espacial había estado con poco combustible. Su capacidad de apuntar a estrellas distantes e identificar posibles mundos empeoró mucho a principios de octubre, pero los controladores de vuelos aún consiguieron extraer sus más recientes observaciones. Ahora el telescopio está silente y su tanque de combustible quedó completamente vacío.

Kepler descubrió 2 mil 681 planetas fuera de nuestro sistema solar y muchos candidatos más. Mostró a los científicos mundos rocosos del tamaño de la Tierra que pudieran albergar vida. Descubrió, además, increíbles supertierras: planetas mayores que el nuestro, pero menores que Neptuno.

El año pasado ayudó a descubrir un sistema solar, como el nuestro, con ocho planetas.

Ha revolucionado el entendimiento de nuestro lugar en el cosmos, aseguró Paul Herz, director de astrofísica de la Nasa. “Antes de lanzar a Kepler, no sabíamos si los planetas eran comunes o inusuales en nuestra galaxia, pero ahora sabemos, gracias al telescopio y su misión, que son más comunes que las estrellas”.

Casi perdido en 2013 debido a fallas de equipo, Kepler fue rescatado por ingenieros y se mantuvo revisando el cosmos, lleno de estrellas y galaxias, siempre a la caza de bajas en la intensidad del brillo de estrellas que pudieran indicar la presencia de un planeta en órbita.

Fue como tratar de detectar una pulga que camina por la luz delantera de un vehículo mientras viaja a 160 kilómetros, sostuvo William Boruki, científico de la Nasa que encabezó el equipo original del Kepler.

La misión resucitada fue conocida como K2 y arrojó 350 exoplanetas confirmados, aparte de los que el telescopio había descubierto ya desde su lanzamiento en 2009 de Cabo Cañaveral.

En total, unos 4 mil exoplanetas han sido confirmados en las pasadas dos décadas, dos terceras partes gracias al telescopio.

Kepler se centró en estrellas a miles de años luz de distancia y, de acuerdo con la Nasa, mostró que estadísticamente existe al menos un planeta por cada estrella en la Vía Láctea. Está ahora a 151 millones de kilómetros de la Tierra y seguirá en una órbita estable alrededor del Sol.

El Hubble se recupera

Por otro lado, el telescopio espacial Hubble casi ha vuelto a funcionar normalmente luego de que una herramienta de orientación dañada obligó a los ingenieros a ponerlo en modo seguro a principios de este mes, explicó la Nasa.

Uno de los tres giroscopios del telescopio se estropeó el 5 de octubre, y el giroscopio de emergencia, que había estado apagado durante siete años y medio, se encendió, pero no funcionaba de forma normal.

Un giroscopio es un dispositivo que mide, mantiene o cambia la orientación de la nave en la que se encuentra. En este caso, el telescopio permite al Hubble estabilizarse y enfocarse en un objetivo y obtener una imagen muy clara.

El giroscopio de repuesto, el más reciente del que disponía el telescopio, mostraba una velocidad de giro muy superior a la real, explicó la Nasa.

En tierra, en el Centro Goddard de la agencia espacial, los ingenieros apagaron y encendieron nuevamente el giroscopio e hicieron que el telescopio realizara maniobras para recalibrar el instrumento, lo que parece haber funcionado.

Las velocidades de giro ahora son normales, señaló la Nasa en un comunicado el martes.

Todavía se necesitan pruebas para evaluar el rendimiento del giroscopio en diversas condiciones de observación.

“Una vez que se completen estas pruebas de ingeniería, el Hubbleregresará a sus operaciones científicas normales”, precisó la agencia.

El telescopio ha permitido miles de descubrimientos espaciales desde su lanzamiento en 1990. Tiene una longitud de 13 metros y orbita alrededor de la Tierra a una altitud de 547 kilómetros.

Debido a que está fuera de la atmósfera terrestre, puede ver mucho más que los telescopios terrestres. Su observación más lejana es 13 mil 400 millones de años luz de la Tierra.

De los seis giroscopios instalados por astronautas estadunidenses en 2009 durante una misión de reparación ahora quedan tres. El Hubble puede trabajar, aunque no de forma óptima, con uno.